Psicopatología del Amor: La Codependencia Afectiva
La codependencia afectiva se caracteriza por una dependencia excesiva en las relaciones interpersonales como medio de satisfacción personal o supervivencia emocional.
Esta dependencia suele ocurrir aún si el objeto de la misma es un individuo abusivo o narcisista, de hecho estudios indican que las personas codependientes son aún más atentos y dan más respuesta a compañeros "explotadores" que aquellos que ofrecen un trato normal (Burris, 1999), lo que sugiere una relación complementaria dominancia-sumisión.
Esta dependencia suele ocurrir aún si el objeto de la misma es un individuo abusivo o narcisista, de hecho estudios indican que las personas codependientes son aún más atentos y dan más respuesta a compañeros "explotadores" que aquellos que ofrecen un trato normal (Burris, 1999), lo que sugiere una relación complementaria dominancia-sumisión.
El origen de la codependencia afectiva viene, al menos en parte, de una crianza disfuncional. Esta crianza se caracteriza por la presencia de abuso físico o psicológico, o por negligencia. El estudio citado anteriormente (Burris, 1999) también encontró que la codependencia se correlacionaba con altos niveles de control maternal, así como bajo cuidado maternal (negligencia).
Esta crianza crea un vínculo paternal inadecuado, que se convierte en el molde para futuros vínculos afectivos. Más tarde en la adolescencia y adultez, el codependiente cae en relaciones sociales y románticas donde es sujeto de abuso y negligencia, y aún si escapa de alguna de estas relaciones tóxicas, no suele tardar mucho en comenzar otra igual de dañina, repitiendo el patrón una y otra vez.
Esta necesidad de aprobación es tan profunda que no se limita solo a acciones, sino que alcanza, en cierta forma, el propio pensamiento. Las personas codependientes suelen ajustar (no compartir) sus gustos a los de su compañero: las mismas películas, los mismos amigos, las mismas actividades, los mismos placeres.
Más que compañerismo, esto es pérdida de identidad, pues citando Freud: “Si dos individuos están siempre de acuerdo en todo, puedo asegurar que uno de los dos piensa por ambos”.
Algunos autores resaltan la similitud entre personas codependientes y personas dependientes a sustancias.
Una investigación publicada en el Interamerican Journal of Psychology (Moral, 2009) encontró que los dependientes afectivos se caracterizan por “dependencia pura con posesividad y manifestación de craving y abstinencia, (...) desajustes afectivos en forma de sentimientos negativos (culpa, vacío emocional, miedo al abandono) e inescapibilidad emocional, (...) conflictos de identidad y (...) locus de control externo”. Así mismo indicó que hombres codependientes tienden a ser buscadores de sensaciones y tener un Yo rígido, mientras que mujeres emplean mecanismos de negación y no afrontamiento.
La cultura moderna, incluyendo la rama correspondiente a la psicología positiva; ha romantizado mucho esta idea del amor que todo lo da y que va más allá del interés propio. Si bien esto no tiene por qué ser incierto, no menos cierto es que es fácil usar ese concepto para excusar una relación afectiva deficiente, incompleta y patológica.
La codependencia no es más que un síntoma de la poca autonomía del yo; mientras que el amor es una decisión que se refuerza día a día en base a nuestra libertad personal.
Moral, M., & Sirvent, C. (2009). Dependencia afectiva y género: perfil sintomático diferencial en dependientes afectivos españoles. Interamerican Journal of Psychology, 43(2), 230-240. Recuperado de: http://pepsic.bvsalud.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-96902009000200004
Esta crianza crea un vínculo paternal inadecuado, que se convierte en el molde para futuros vínculos afectivos. Más tarde en la adolescencia y adultez, el codependiente cae en relaciones sociales y románticas donde es sujeto de abuso y negligencia, y aún si escapa de alguna de estas relaciones tóxicas, no suele tardar mucho en comenzar otra igual de dañina, repitiendo el patrón una y otra vez.
El perfil codependiente
La persona codependiente suele ser alguien cuyos afectos, acciones e incluso gustos se encuentran al servicio de su compañero. Son personas que antes de hablar o actuar no piensan tanto en sus propios deseos, sino más bien en si su compañero aprobaría o no de su accionar.Esta necesidad de aprobación es tan profunda que no se limita solo a acciones, sino que alcanza, en cierta forma, el propio pensamiento. Las personas codependientes suelen ajustar (no compartir) sus gustos a los de su compañero: las mismas películas, los mismos amigos, las mismas actividades, los mismos placeres.
Más que compañerismo, esto es pérdida de identidad, pues citando Freud: “Si dos individuos están siempre de acuerdo en todo, puedo asegurar que uno de los dos piensa por ambos”.
Algunos autores resaltan la similitud entre personas codependientes y personas dependientes a sustancias.
Una investigación publicada en el Interamerican Journal of Psychology (Moral, 2009) encontró que los dependientes afectivos se caracterizan por “dependencia pura con posesividad y manifestación de craving y abstinencia, (...) desajustes afectivos en forma de sentimientos negativos (culpa, vacío emocional, miedo al abandono) e inescapibilidad emocional, (...) conflictos de identidad y (...) locus de control externo”. Así mismo indicó que hombres codependientes tienden a ser buscadores de sensaciones y tener un Yo rígido, mientras que mujeres emplean mecanismos de negación y no afrontamiento.
Amor y libertad personal
Aún aspectos de la vida tan loables como el amor son susceptibles a la patologización, pues como dice el argot popular "todo en exceso hace daño". Claro está, la codependencia no es un exceso de amor per sé, si no más bien la pretensión de un amor por el otro en ausencias del amor propio, de ahí que se caracterice por un autoconcepto deficiente.La cultura moderna, incluyendo la rama correspondiente a la psicología positiva; ha romantizado mucho esta idea del amor que todo lo da y que va más allá del interés propio. Si bien esto no tiene por qué ser incierto, no menos cierto es que es fácil usar ese concepto para excusar una relación afectiva deficiente, incompleta y patológica.
La codependencia no es más que un síntoma de la poca autonomía del yo; mientras que el amor es una decisión que se refuerza día a día en base a nuestra libertad personal.
Bibliografía:
Burris, C. (1999). Stand by Your (Exploitive) Man: Codependency and Responses to Performance Feedback. Journal of Social and Clinical Psychology 1999 18, 3, 277-298. Recuperado de: http://guilfordjournals.com/doi/abs/10.1521/jscp.1999.18.3.277Moral, M., & Sirvent, C. (2009). Dependencia afectiva y género: perfil sintomático diferencial en dependientes afectivos españoles. Interamerican Journal of Psychology, 43(2), 230-240. Recuperado de: http://pepsic.bvsalud.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-96902009000200004


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