Psicología y Religión: Los libros de los profetas

Nota del editor: El tema de psicología y religión genera mucha controversia y escepticismo. Si bien hay personas que, desde su posición como psicólogos, hacen un mal uso por su propio fanatismo religioso y, vice versa, personas que desde la religión han creado malestar psicológico tanto en personas como en masas, lo cierto es que esta no es la única relación que existe entre la ciencia de la conducta y esos intentos humanos de dar un sentido a la vida, que conocemos como religión.

Tanto quisieran los fanáticos religiosos que la relación fuera simple para proclamar que suya es la última palabra sobre las emociones y conductas humanas, y retorcer la realidad a su favor; como fuese retorcido si la comunidad científica pretendiera, de forma poco lógica, que los caminos del bienestar humano están restringidos por la ausencia de creencias de los propios investigadores, o de una visión limitada del bienestar. No, la relación parece ser más compleja y digna de observación. Fin de la nota. 

Los libros bíblicos transmiten mensajes de vida, en diferentes niveles y maneras. Libros como Génesis o El Apocalipsis requieren un alto grado de interpretación porque tienen varias capas de sentido, mientras que los libros de sabiduría, como Proverbios o Eclesiastés utilizan un lenguaje más llano, y por ello son reconocidos por muchas personas creyentes o no, como válidas fuentes de valor práctico y moral.

Los libros de los profetas

En el punto medio entre estos dos se encuentran los libros de los profetas. Historias de vida con las que como personas podemos identificarnos, y que al hacerlo muchos padecimientos de la vida humana, no explicados a veces por profesionales médicos; pueden ser entendidos como parte de un proceso, de una situación de vida aún no superada o que ha de dejar algo por aprender.

Tomemos un ejemplo de Ezequiel 16:
³ Así ha dicho Jehová el Señor sobre Jerusalén: Tu origen, tu nacimiento, es de la tierra de Canaán; tu padre fue amorreo, y tu madre hetea. ⁴ Y en cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue cortado tu ombligo, ni fuiste lavada con aguas para limpiarte, ni salada con sal, ni fuiste envuelta con fajas. ⁵ No hubo ojo que se compadeciese de ti para hacerte algo de esto, teniendo de ti misericordia; sino que fuiste arrojada sobre la faz del campo, con menosprecio de tu vida, en el día que naciste.
Aquí dios le recuerda a Israel que al llegar a Canaán se mezcló con otros pueblos. Al mezclarse con ellos, y siendo Israel el pueblo de dios, en cierta forma se contaminó; perdió pureza y esplendor.

El crecimiento espiritual y psicológico

⁶ Y yo pasé junto a ti, y te vi sucia en tus sangres, y cuando estabas en tus sangres te dije: 'Vive!' Sí, te dije, cuando estabas en tus sangres: 'Vive!' ⁷ Te hice multiplicar como la hierba del campo; y creciste y te hiciste grande, y llegaste a ser muy hermosa; tus pechos se habían formado, y tu pelo había crecido.
Sin embargo, dios no abandona a Israel y le ayuda en sus tribulaciones. Así Israel se recupera en varios aspectos, incluyendo en su relación con dios, continúa reproduciéndose y prosperando en esa tierra. Ahora Israel irradia hermosura, irradia la presencia y el mensaje de dios. En ese sentido Israel cumplió una función restauradora. Llega a la tierra, se asimila como parte de ella; es decir pasa por un proceso un tanto carnal, imperfecto como es la vida. Pero resurge, y al hacerlo purifica la tierra.

Esta es una metáfora para como opera la verdad espiritual en nuestras vidas. Aunque tenemos un potencial grandioso, un verdadero ser que está alineado con dios, las condiciones de nuestra vida inevitablemente traerán imperfecciones, impureza, caídas. Sin embargo, si mantenemos un foco en nuestras creencias, es decir en una relación auténtica con nosotros mismos, estas tribulaciones no terminan sino puliéndonos como personas. Esto es lo que llamamos crecimiento espiritual, o psicológico inclusive.

Nota del editor: El símbolo de dios es equivalente a el self, lo que el psicólogo suizo Carl Jung denominó a la personalidad en su más auténtica expresión. Se diferencia del ego o el yo porque este último solo incluye la superficie, la conciencia. Fin de la nota. 

La tierra es el cuerpo. El mensaje de dios / self no existe sino es a través del cuerpo, su expresión material que le permite relacionarse con el mundo. Esta relación suele causar problemas, experiencias indeseadas, y hasta impurezas (problemas de personalidad), pero es una herramienta necesaria.

Lujuria y pérdida de sentido

¹⁴ Y salió tu renombre entre las naciones a causa de tu hermosura; porque era perfecta, a causa de mi hermosura que yo puse sobre ti, dice Jehová el Señor. ¹⁵ Pero confiaste en tu hermosura, y te prostituiste a causa de tu renombre, y derramaste tus fornicaciones a cuantos pasaron; suya eras.
Una persona que irradia la belleza de dios es, emocionalmente, una persona centrada, auténtica. Sin embargo aquí dios le reprende a Israel que, de manera orgullosa, confió demasiado en su propia belleza; y se prostituyó. Estamos hablando de lujuria.

Esta lujuria de "abrirse" a cuantos pasaron, consiste en obsequiar a cualquier situación, por trivial que fuese; la misma devoción que solo le corresponde al esposo metafórico, a dios. Estamos hablando de personas con mente impresionable, que pierden su centro fácilmente por cualquier influencia externa. Nota del editor: Esto pudiera relacionarse con el concepto de falso self. Fin de la nota. 

Esta lujuria hace que las personas no sepan hacia dónde ver, porque ahora todo es impresionable y sagrado y 'auténtico'; y al no saber hacia dónde ven tampoco saben hacia dónde van. El poder que residía en su autenticidad ahora pretende estar en la sensación de autenticidad, más que en esta misma. Al ceder este poder, su propia mente pierde autonomía.

Por eso esa lujuria se relaciona con la idolatría, porque se está tratando de capturar algo (dios), ponerlo en una forma específica (ídolo) y adorar ese objeto. Quieren definir algo que no es definible: un sentimiento, un estado mental, y tratan de sacar de ahí su voluntad propia.

Conclusión

Todos pasamos por cosas para las cuales no estamos preparados, ni sabemos por qué pasan. En muchos casos, las personas visitan un profesional de algún tipo, pero al no ser etiquetadas o diagnosticadas con un mal específico, suelen tomar eso como un permiso para descuidarse consigo mismas. Suelen buscar formas de escape.

Estos libros se llaman Sagrados precisamente porque sin su guía puede ser fácil perder nuestro camino, sea volviéndonos ovejas o robots del mundo que nos rodea, o perdiéndonos en nuestras propias emociones. Los sabios de antaño también enfrentaron esas situaciones, y las compilaron en libros.

No debemos usar la felicidad como una excusa para evitar afrontar lo que tenemos dentro. Si tenemos la decisión y disciplina de mantenernos reales a lo que somos, es en consecuencia de esto que llega la felicidad. Y yo creo que estos libros sagrados, como la Torá o la Biblia, son una herramienta útil para allanar ese camino, en especial cuando nos sentimos un poco perdidos.

Este artículo es resultado de una entrevista con: 

Ananías Hilario

Graduado de Ingeniería Electrónica, dedicado actualmente al Desarrollo de Software. Siempre ha mantenido un interés por la comprensión del ser humano y la supuesta imposibilidad de alcanzar ciertas utopías sociales y personales. Ha estudiado libros de sabiduría hindú como el Bhagavad Gita, los yoga sutras de Patanjali, otros de filosofía occidental como Nietzsche, Herman Hesse, Albert Camus; y más recientemente el Kabbalah y la Torá.

Edición y entrevistador: Misael Hilario

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