EL ORIGEN DEL PENSAMIENTO DESDE EL ANÁLISIS DE LA CONDUCTA
Pensar como conducta
Pensar: conducta encubierta. Respuestas que emite el sujeto que solo
pueden ser observadas por él mismo, es decir, el mismo sujeto que emite la
respuesta es el único que es estimulado por ella. En el caso de respuestas
verbales encubiertas, el sujeto es Hablante y Oyente a la vez (Pérez et al;
2017).
Conducta
verbal: aquella conducta cuya consecuencia es mediada por
terceros. Ejemplo: la conducta de pedir agua recibe la consecuencia de recibir
un vaso de agua, lo cual solo es posible por la intermediación de alguien más
que actúa como oyente ante dicha petición.
| Desde el análisis de conducta, el pensar se entiende como conducta verbal encubierta. Una acción que solo es observable por el sujeto que la realiza, quien actúa como hablante y oyente a la vez. |
Esta
forma de entender el pensamiento como conducta verbal encubierta difiere de lo
que en nuestra cultura se suele proponer: el pensamiento como causa de la
conducta. Pero pensar no es un “algo”, no hay un lugar donde podríamos
encontrar el pensamiento, como podríamos encontrar una silla o una persona.
Pensar es un verbo, una acción o conducta; y como tal es una relación entre
cosas (un organismo y su entorno), y no una cosa en sí.
Etapas de la conducta de pensar
La conducta de pensar se moldea a lo largo de cuatro fases (Pérez et al; 2017). Utilizaremos un ejemplo de interacciones entre Juan y su padre para ilustrar este proceso. Sépase que en vez de padre pudiese ser madre o personas cercanas en su entorno familiar o social:
1. La conducta de oyente. Los niños aprenden a responder ante distintos objetos según le indican los adultos. Ejemplo: Juan escucha la palabra “agua” dicha por su padre y responde orientándose hacia el agua.
2. La conducta verbal social. Se utiliza el lenguaje para comunicarse con terceros. Ejemplo: Juan siente sed y dice “agua”, ante lo cual su padre le trae agua. Esto no fuera posible si primero Juan no hubiese escuchado, de su padre, la palabra “agua”.
3. La conducta verbal individual. Inicia un habla en solitario que acompaña a las acciones del niño. Ejemplo: Tras tomar agua, Juan dice en voz alta, “que rica agua”. Esto solo ocurrirá después de Juan haber escuchado y dicho, en múltiples interacciones con terceros, la palabra “agua”.
4. La conducta verbal individual silenciosa. El habla que inicialmente funcionaba para comunicarse con terceros pasa a “interiorizarse” y ser utilizada de forma inaudible. Ejemplo: Al tener sed, Juan piensa, “quiero agua”. Esto solo ocurrirá después de Juan haber escuchado y dicho en múltiples ocasiones la palabra “agua”, incluyendo ocasiones en que no hay nadie más presente.
| Pensar es una conducta que solo se posibilita gracias a interacciones con nuestro entorno social |
El pensar como conducta y sus Implicaciones prácticas
en el bienestar psicológico
El entender el pensar como acción y no como
sustancia tiene implicaciones importantes. No diríamos que “tengo un
pensamiento negativo y por eso sufro”, sino mas bien que “estoy pensando de
esta forma y eso aumenta mi sufrimiento” siendo el pensar una acción que
podemos modificar, aunque se tome tiempo hacerlo.
Además, como “heredamos” del entorno social la
capacidad de pensar, también el lenguaje a través del cual pensamos, y los
eventos ante los cuales pensamos de una forma determinada; vienen moldeados por
ese entorno. ¿Con qué palabras te tratas cuando estás triste? ¿Qué lenguaje has recibido para
cuidarte en momentos difíciles? ¿Qué relaciones te ayudan hoy a brindarte un
lenguaje y un trato distinto ante eventos difíciles? Todas estas preguntas son
prácticas y relevantes al bienestar psicológico, y
se desprenden del entendimiento de pensar como acción moldeada por el entorno,
tanto en el pasado como en el presente.
Otro punto es que sufrimos a veces no solo por el
contenido de un pensamiento, sino por cómo nos relacionamos con dicho contenido. Un mismo
pensamiento puede estar emparejado a emociones distintas en distintas personas.
Pero esto lo podríamos revisar en otra ocasión.
Referencias bibliográficas
Gonzalez-Terrazas,
R. (2025). Mas allá de la emoción y la razón: fundamentos del análisis de la
conducta en el bienestar psicológico. Pp. 171-173. (Consultado).
Perez,
V; et al. (2017). Procesos psicológicos básicos: un análisis funcional.
Pp. 254-256; 259.
Geniaaaal 🌟
ResponderEliminargracias! que bueno que te haya gustado el articulo.
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